miércoles, 16 de junio de 2010

5 Vias Tomistas.

Santo Tomás de Aquino decía que hay cinco vías para encontrar que existe un Dios, estas son:

1. El motor inmóvil: Si existe el movimiento habrá que encontrar al primero que se movió sin ser movido, sino que sea quieto y pueda provocar el moviemiento: Dios.

2. Vía de la causalidad eficiente: Si todo existe por causa y efecto habrá que encontrar algo que sea causa de sí mismo (obviamente sin ser causado): Dios.

3. Vía de los seres contigentes y de los seres necesarios: Habrá seres contingentes, sin los cuales el mundo puede seguir, y existir, pero habrá que encontrar un ser del que todo surja y que exista para que lo demás exista: Dios.

4. Grados de perfección: Si hay bondad, justicia, amor, etc., todas son partícipes de algo más elevado de ellas. Es decir, la bondad de alguien no es toda la bondad, ni es el máximo de la bondad, por lo que se afirma que tiene que haber una bondad absoluta o -por decirlo en términos platónicos- una idea de bondad. El ideal, o el máximo que contenga a todos estos es Dios. Es decir, Dios tendrá la perfección de estas cosas, o mejor dicho, Dios es la perfección de estas cosas.

5. Vía del orden: Todo en el universo se dirige hacia un fin, y todo tiene un fin, entonces habrá que encontrar a qué se dirige todo el Universo, y será a su principio: Dios*.

San Agustín de Hipona

San Agustín, cuyo nombre completo es Aurelio Agustín se dejaba llevar ciegamente por las pasiones humanas y mundanas, y seguía abiertamente los impulsos de su espíritu sensual y mujeriego, nació en África del Norte en 354, hijo de Patricio y Santa Mónica, es puesta por la Iglesia como ejemplo de "mujer cristiana", de piedad y bondad probadas, madre abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia. San Agustín tuvo un hermano y una hermana, y todos ellos recibieron una educación cristiana. Cuando tenía diez y siete años inició una relación con una joven con quien vivió fuera del matrimonio durante aproximadamente catorce años. Aunque no estaban casados, ellos se guardaban mutua fidelidad. Un niño llamado Adeodatus nació de su unión, quien falleció cuando estaba próximo a los veinte años. La vida le arrebató a su hijo a temprana edad, a su mejor amigo y a su madre, aceptando con resignación los designios de Dios y convenciéndolo sobre el valor de la amistad como el sentimiento más profundo de amor entre los hombres, para el profundo pesar de su madre San Agustín perteneció a la secta herética de los Maniqueos, ellos creían en un Dios del bien y en un Dios del mal, y que solo el espíritu del hombre era bueno, no el cuerpo, ni nada proveniente del mundo material. Durante un largo tiempo, San Agustín deseó ser puro, pero el mismo le manifestó a Dios, “Hazme puro… pero aún no” (Confesiones, Capítulo 8). Un día cuando San Agustín estaba en el jardín orando a Dios para que lo ayudara con la pureza, escuchó la voz de un niño cantándole: “Toma y lee; toma y lee” (Confesiones, Capítulo 8). Con ello, el se sintió inspirado a abrir su Biblia al azar, y leyó lo primero que llego a su vista. San Agustín leyó las palabras de la carta de San Pablo a los Romanos capítulo 13:13-14: “Nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos… revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.” Este acontecimiento marcó su vida, y a partir de ese momento en adelante el estuvo firme en su resolución y pudo permanecer casto por el resto de su vida. Dios y el hombre la filosofía Agustiniana se centra en dos temas esenciales: Dios y el hombre. Dios. Para llegar de la mente a Dios primero tenemos que preguntar al mundo, después volverse hacia uno mismo y por último trascenderse. El mundo responde que él ha sido creado y el itinerario continua; se procede a la ascensión interior, y el hombre se reconoce a sí mismo intuyéndose como ser existente, pensante y amante. Puede por ello ascender a Dios por tres vías: la vía del ser, de la verdad y del amor. Se trata de trascenderse a uno mismo, de poner nuestros pasos "allí donde la luz de la razón se enciende". Ahora bien, llegaremos a un Dios incomprensible, inefable. Este Dios es el ser sumo, la primera verdad y el eterno amor. El hombre. Agustín explora su misterio, su naturaleza, su espiritualidad y su libertad. Es un grande profundum y una magna quaestio. Pensamiento y Conclusión de su vida En 430 San Agustín se enfermó y falleció el 28 de agosto de ese mismo año. Su cuerpo fue enterrado en Hipona. El es un ejemplo para todos nosotros – un pecador que se hizo santo y que nos da esperanza a todos. San Agustín es actualmente uno de los treinta y tres doctores de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 28 de agosto. San Agustín estaba dotado de una gran imaginación y de una extraordinaria inteligencia. La fe tiene que estar junta con la razón por que la fe tiene que guiar a la razón. San Agustín escribió su famosa autobiografía titulada Confesiones además un gran tratado durante un período de 16 años titulado Sobre la Trinidad. Escribió la “Ciudad de Dios” “Por tanto dos ciudades han sido construidas por dos amores: la ciudad terrenal por el amor del ego hasta la exclusión de Dios; la ciudad celestial por el amor de Dios hasta la exclusión del ego. Una se vanagloria en si mismo, la otra se gloría en el Señor. Una busca la gloria del hombre, la otra encuentra su mayor gloria en el testimonio de la conciencia de Dios”. Dios es belleza bondad y justicia, nadie puede hacer nada si no es Dios. "El hombre bueno es libre, incluso cuando es esclavo" San Agustín define la oración como expresión del deseo y afirma que Dios responde ensanchando hacia nuestro corazón. Conocerse de verdad a uno mismo no es otra cosa que oír de Dios lo que el piensa de nosotros". La experiencia hacer mas fuerte a la fe que a la razón. La Iglesia es uno de los temas centrales de San Agustín. La estudió como hecho histórico, los motivos de su credibilidad y como comunión y cuerpo místico de Cristo. Cuando habla de ella se puede referir a la comunidad de fieles, a la comunidad de los justos, o a la comunidad de los predestinados.

Santo Tomas De Aquino

Santo Tomás (c. 1225-1274) creó uno de los sistemas filosóficos más completos en la historia del pensamiento occidental; al modo de una catedral gótica, con su arquitectura elegante y racional, espigada hacia el cielo, cada concepto está en el lugar que le corresponde, encaja perfectamente con los demás, los soporta, y en su interrelación da lugar a un modelo del mundo pocas veces igualado por otra filosofía. Claro seguidor de Aristóteles, Santo Tomás logra de un modo sorprendente hacerlo compatible con la doctrina cristiana, razón que sin duda explica el éxito que pronto tuvo en toda la cultura cristiana medieval y moderna. No es menor mérito de Santo Tomás el equilibrio que parece lograr entre la razón y su ejercicio y la fe y su práctica; los dos ámbitos le interesaron, aunque, sin duda, el motor de su extraordinario esfuerzo filosófico fue la experiencia religiosa que siempre le acompañó. Por su relevancia e influencias en la historia de la filosofía y, más aún, por mostrarnos una posibilidad del pensamiento (acercarse a lo sagrado y absoluto), Santo Tomás es un filósofo imprescindible para todo aquél que se atreva a pensar con radicalidad la vida humana y el mundo.

Pensamiento de San Agustin

San Agustín tuvo gran influencia del filosofo griego Platón. Basado en el neoplatonismo, San Agustín decía que el conocimiento del hombre se podía dividir en tres: el conocimiento a través de los sentidos, el conocimiento racional y el conocimiento contemplativo. Según San Agustín el conocimiento a través de los sentidos no era verdadero ya que éste era guiado por la apariencia; el conocimiento racional es una gran virtud del hombre; pero el conocimiento contemplativo es el único capaz de llevar a la sabiduría, ya que este conocimiento es objetivo y no necesita de sensibilidad o racionamiento. Ésta sabiduría llevaría a la felicidad, ya que para él la búsqueda de la felicidad se basaba en alcanzar la verdad. Para encontrar esta verdad se debe conocer porque según él, el conocimiento lleva a alcanzar lo que es. El conocimiento contemplativo se encuentra adentro del hombre y al descubrirlo se alcanza la verdad y la tranquilidad. Por esta razón, San Agustín pensaba que para llegar a la felicidad hay que buscar dentro de uno mismo, porque el encontrar la verdad es sinónimo de felicidad. Por eso este afirmaba: ?No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad?. Esta filosofía de alcanzar la verdad buscando en el interior de cada persona llevó a San Agustín a abandonar todos los placeres y sentidos que lo ataban, y a rehacer su vida sin dejarse tentar por el placer.